Soñé que tenía un bebé.
Tenía solo un mes de nacido y era del tamaño de mi dedo pulgar.
Lo llevaba envuelto en una telita rosada.
No lloraba y no hacía ruido. Era tan silencioso, que muchas veces olvidaba que existía. Y cuando de repente estaba en el patio regando las plantas y lo recordaba, corría asustada hacia él pensando que lo encontraría muerto como una pasa gris.
No hay comentarios:
Publicar un comentario